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¿Qué
tiene el teatro?
Es difícil saber qué nos lleva a adorar el teatro. Un mundo
misterioso que da la sensación de conducirse por recovecos
misteriosos donde lo que parece ser, a veces no resulta ser
tal. Donde la imagen de grandiosidad oculta el polvo de las
bambalinas. Donde la seguridad del cómico en escena enlaza
con los sudorosos nervios entre cajas. Donde la chispa
humorística del caricato pasea junto a los sinsabores de su
vida cotidiana.
Pero hay gente a la que le subyuga este mundo, gente que
está dispuesta a sacrificar parte de su vida a cambio de esa
adrenalina extra que suponen todas las experiencias que
circulan alrededor de la interpretación. A pesar de
opiniones y miradas de extrañeza de algún congénere, que no
termina de comprender el verdadero concepto de tan añoso
estro. Y te hablan de plazos de entrega, estudios técnicos,
progresos evaluables... Algo tan común como antiguo en
relación al arte de la interpretación. Como diría una
conocida canción, los actores son adorados, son despreciados
como dioses de barro. Los que nos dedicamos a éste arte
estamos acostumbrados a todos esos inconvenientes; sin
embargo, a veces cuesta asimilar el hecho de que personas
que no tienen nada que ver con él intenten imponer métodos
de acción y de organización. Hecho que tiene tan absurda
lógica como el que un profano entrase en un quirófano a
corregir al especialista su forma de coger el bisturí. Pero
en esta actividad, es algo muy común. Aquí todo el mundo
opina, unos con respeto, lo que es muy loable, y otros con
el único ánimo de hacerse notar desde la ignorancia que
demuestra pasar por alto las dificultades que surgen día a
día entre la gente de teatro.
Eduardo Gutiérrez
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De
una conferencia de Federico García Lorca
"Tengo un concepto del teatro en cierta forma personal y
resistente. El teatro es la poesía que se levanta del libro
y se hace humana. Y al hacerse, habla y grita, llora y se
desespera. El teatro necesita que los personajes que
aparezcan en la escena lleven un traje de poesía y al mismo
tiempo que se le vean los huesos, la sangre. Han de ser tan
humanos, tan horrorosamente trágicos y ligados a la vida con
una fuerza tal, que muestren sus traiciones, que se aprecien
sus olores y que salga a los labios toda la valentía de sus
palabras llenas de amor o de ascos."."
Federico García Lorca
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TODAVÍA HOY
Aún recuerdo el
primer día que me encontré ante un público (no sé de dónde
viene esa expresión que tanto se utiliza de “enfrentarse al
público”, si no hay contienda). Efectivamente, recuerdo
aquel día como si fuese hoy, porque realmente es hoy.
Todavía hoy, en
cada representación, en cada nuevo montaje, a pocos minutos
de abrirse el telón, me martillean en la cabeza las palabras
“¿por qué me habré metido en esto? Me muero de nervios.” El
corazón me palpita como un caballo a punto de desbocarse, y
ante el que surge la duda de si seré capaz de contenerlo.
Todavía hoy, en
cada representación, vuelvo a sentir el vértigo de
encontrarme ante el precipicio de una obra en el que cada
paso parece acercarme al vacío. Y cada paso parece darte la
confianza de que la tierra te aguanta, que no se desmorona
bajo tus pies.
Todavía hoy, en
cada función, vuelvo a buscar la respiración del público;
esa respiración que te habla de las sensaciones que ellos
perciben. Vuelvo a sentir el alivio de la risa en el momento
previsto, del silencio en el instante mortal. Siento de
nuevo la mano invisible del compañero dispuesto a sujetarte
si te ve en peligro y vuelvo a ofrecer la mía aún al que sé
que puede no esforzarse en hacerte fáciles las cosas.
Todavía hoy, en cada personaje, vuelvo a sorprenderme ante
el olvido de mis prejuicios, ante el olvido de mi miedo a
ser observado, ante la capacidad de involucrarme en un mundo
imaginario que antes sólo existía en un papel.
Por todo esto, aún hoy, no puedo olvidarme de esas
sensaciones, no soy capaz de negar a mi vida esa
posibilidad, no consigo dejar de vivir esa experiencia que
te llena, te vacía, te agota, te da fuerzas, en un vaivén
casi masoquista de emociones.
Eduardo
Gutiérrez
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EDUCAR
ES...
Educar
es lo mismo
que poner un motor a una barca...
hay que medir, pesar, equilibrar...
... y poner todo en marcha.
Uno tiene que llevar en el alma
un poco de marino ...
un poco de pirata ...
un poco de poeta ...
... y un kilo y medio
de paciencia concentrada.
Pero es consolador soñar,
mientras uno trabaja,
que ese barco, ese niño,
irá muy lejos por el agua.
Soñar que ese navío
llevará nuestra carga de palabras
hasta puertos distantes
hacia islas lejanas.
Soñar que cuando un día
esté durmiendo nuestra propia barca
en barcos nuevos seguirá
nuestra bandera enarbolada..
Gabriel Celaya
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De
una entrevista a Manuel Galiana
Si
esto lo va a leer alguien o lo va a... Pues, que vayan al
teatro. Los que no han ido nunca, que vayan. El teatro me
parece una de las manifestaciones más importantes de la
inteligencia humana. Y, entonces, perderse eso en la vida es
una pena estando ahí al alcance como lo está él poder entrar
en un museo de pintura y deleitarse con la pintura o como
puedes comprarte un disco si no puedes ir al concierto.
Disfruta de las cosas que son hermosas en la vida. Que la
mayoría de las cosas son una mierda pero hay muchas que son
hermosísimas y entre ellas, está la literatura, ¡disfruta!,
disfruta de eso y no te prives. Ve al teatro y si un día ves
una función que no te gusta ve a otra. Un día vas a
encontrar una y te darás cuenta que aquello es otra cosa. Te
va a emocionar, te va a trastornar. Verás como ahí sí hay
una cosa de la que vas a poder disfrutar a partir de ese
momento. No te pierdas eso...
Manuel
Galiana
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Mi experiencia con el teatro.
Mi entrada
en el mundo del teatro fue un accidente, hay quien quiere y
no puede, hay quien quiso, y no pudo, y de este alguien que
quiso y no pudo surgió la “miniestrella” que hay en mí.
Como todo en la vida, se dieron las
coordenadas justas, en el espacio y en las circunstancias,
que en mi caso consistieron en tres hechos fundamentales, el
primero ya lo he descrito en el primer párrafo: Pili quiso
ser actriz y no pudo, y los otros dos consistieron en algo
muy simple: la fe de Eduardo en mí como posible actriz y la
observación sistemática de mis movimientos por parte de
Marco, mi profesor de Tai Chi que me hizo perder la
vergüenza de ser observada de sopetón.
Creo que si a mí de
pequeña me hubieran dicho que iba a salir a un escenario y
que me iba a encontrar en mi salsa en él, hubiera dicho “ni
loca, qué vergüenza”, es más, nunca quise ser actriz, por
eso, por el pudor a sentirme observada. Pero hoy sí quiero
ser actriz, sin mayores pretensiones; soy actriz, pero más
que actriz, he sido Martirio, Doña Laura, Sally, Candelita,
Raquel, la Melo, la otra que no me acuerdo del nombre, la
pobrecilla vecina... y cada una de ellas me ha hecho ver el
mundo de una forma diferente, como ellas mismas y como los
personajes con los que se relacionaban, y más allá de eso, y
más importante, me han descubierto a los Grandes Seres
Humanos con los que comparto esos momentos divinos llamados
ensayos y que alcanzan su momento más emocionante cuando,
antes de una representación , nos unimos en un abrazo para
desearnos “mucha mierda”, cuando representamos y alguien
pierde el hilo y viene el otro a rescatarle y la función
continúa como si nada... es para vivirlo, jamás me
alcanzarían las palabras para expresar de forma precisa lo
que siento, lo que sentimos...
Doy gracias al Cielo por
ponerme aquí y ahora, por las personas que me acompañan en
esta Vida tan estupenda que tengo, especialmente por mis
compis de teatro, sin ellos el teatro, mi teatro, ya que de
mis vivencias estoy hablando, no valdría nada...
Mi
eterno agradecimiento a todos, por vuestra entrega y
compañía en este Camino incierto que es la Vida, que la
mayoría de las veces nos sorprende con aquella vivencia que
nunca pensamos que fuera posible, muchas veces para
sorprendernos agradablemente, otras no tanto... pero
emocionante siempre. Gracias mil, “caricatenses”, o “caricateros”,
o “caricaretos” o “caricaterianos”... ¿cuál sería nuestro
nombre apropiado por pertenecer a este grupo?... ¡¡¡HARLLLL!!!
Nuria Ponce
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Ripios.
Antes de entrar
en trance
Y a la hora del balance,
Permítaseme unos ripios
empezando por el principio.
Que los actores
de Caricato
Se merecen un retrato.
Voy a ver si lo consigo
Y se me entiende lo que digo.
Por riguroso
orden de letra
Empezaré por Electra,
No la reina sibilina
Sino mi querida Cristina.
A la que a fuer
de ser sincero
Tan solo la pongo un pero
Dirigiéndome en "Escuadra"
Por casi me descalabra.
Con Conchi, la
de Asturias
De nada sirve la murria
Es divertida y amable
Y encima nos habla en bable.
Dani, el gran
presidente
Ha sido sensato y prudente,
se nota que le ilusiona
mantenerse en la poltrona.
Eduardo, alias
"Guti"
Casi todo lo hizo "dabuti"
Ya sé que es rima barata
La incultura me delata.
Elena, esposa
de Balas
Cumplió como la Callas
se merece el galardón
de artista revelación.
De Emilia, ¿qué
voy a decir?
Que es abuela y buena actriz
Y eso que aún la historia
Le debe el momento de gloria.
No está bien
que me lo calle
Más sin entrar en detalles
Por Eva siento debilidad
Desde aquella escena del bar.
Javi Balas ha
hecho de todo;
Fue Zeus, buscó el anillo de Frodo
Y sin ningún disimulo
Enseñó también el culo.
El otro Javi,
el tesorero,
Ha sido un buen compañero.
Y lo digo con conviccion:
Palabra de Faetón.
No he visto
mucho a Leticia,
¡ni que viviera en Galicia!
Más sé que en "Comisaría"
En su papel se salía.
Que Lidia es
cosa fina
Lo saben hasta en la China.
Y encima se nos casa,
Que es verdad y no es guasa.
De Nani poco
puedo decir
Aunque sí quisiera añadir
Que a ver si se la valora
En su papel de inspectora.
Que nadie me
llame pelota
Por elogiar a Creosota,
Personaje que Nuria borda
Desde que está menos gorda.
Pepe fue un
gran mensajero
Y aún mejor pastelero:
Viste camisetas Custo,
¡con chicos así da gusto!
No quiero dejar
al albur
A Sagrario, de Guadamur,
Mamá de mi Cristina
Y, por tanto, mi carabina.
Ya casi estoy
acabando
Y a Sara estoy llegando
Secretaria de mis amores,
Se merece cientos de flores.
¿Qué decir de
la luz y el sonido
y de los técnicos que de ello han sido?
Con Antonio y Óscar Jaro
El éxito está asegurado.
Cabe recordar a
Fer,
El único actor por hacer,
Si sigue en Caricato
Llegará al estrellato.
Víctor, el de
Nuria
También se merece un hurra,
Es justo y necesario,
Se subió al escenario.
Y ahora si me
lo permitís
Me gustaría hablar de mí,
Lo he hecho con todo cariño
¡si es que soy como un niño!
Tengo alma de poeta
Y me he marcado una meta:
Seguir disfrutando buen rato
Con el grupo Caricato.
Al resto
de invitados,
A los que aún no he mencionado,
Nuestros fieles seguidores,
Sin duda sois los mejores.
Alfredo, Pili y Manoli,
Jesús, David y Belén,
Luis, Esteban y Ramón,
Visi, Rafa y Virginia,
Este grupo es una piña,
Este grupo es un piñón,
Por favor, niños y niñas
Brindemos de corazón.

PREMIO AL MEJOR VESTUARIO:
Las Supremas, por "Se cierra este bar"
PREMIO AL MEJOR GOLPE:
El de Cristina, en El Álamo
PREMIO AL MEJOR DESTAPE:
Javi Balas, por "Se cierra este bar"
PREMIO A LOS EFECTOS ESPECIALES:
La breva de "Los Pelópidas"
PREMIO A LOS AFECTOS ESPECIALES:
Alberto Hervás, de Carlet
PREMIO A LA "ESPANTÁ":
David Beteta, en "Se cierra este bar"
PREMIO A LA PEOR CANCIÓN:
Marieta, interpretada por Dani. Y eso que es Cantó.
PREMIO A LA MEJOR COMIDA:
La paella de Carlet
PREMIO A LA FRASE ESTELAR:
El "pichirriquitín" de Sara en "Comisaría"
PREMIO A LA ESCENA MÁS TÓRRIDA:
Javi Dávila y Emilia en "Los Pelópidas"
PREMIO AL MEJOR PÚBLICO:
El de Torrejón de Velasco
PREMIO ESPECIAL CARICATO:
A Belén, por sus máscaras
PREMIO "ANTES MUERTA QUE SENCILLA":
A Cristina, por "Los Pelópidas"
PREMIO "EL CANSINO":
A Nono, por "Escuadra" (silbando Lilí Marlén)
PREMIO PÓSTUMO:
A Jorge Llopis, por hacernos disfrutar tanto en "Los
Pelópidas"
PREMIO DE TODOS LOS PREMIOS:
A Pepe, por decir "no seré premioso"
Juan Antonio
Díaz (Nono)
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El
teatro (Francisco Nieva)
El teatro
es vida alucinada e intensa.
No es el
mundo, ni manifestación a la luz del sol,
ni
comunicación a voces de la realidad práctica.
Es una
ceremonia ilegal,
un crimen
gustoso e impune.
Es alteración
y disfraz:
Actores y
público llevan antifaces,
maquillajes,
llevan
distintos trajes...
o van
desnudos.
Nadie se
conoce, todos son distintos,
todos
son "los otros",
todos son
intérpretes del aquelarre.
El teatro es
tentación siempre renovada,
cántico,
lloro, arrepentimiento,
complacencia
y martirio.
Es el gran
cercado orgiástico y sin evasión;
es el otro
mundo, la otra vida,
el más allá
de nuestra conciencia.
Es medicina
secreta,
hechicería,
alquimia del
espíritu.
Jubiloso
furor sin tregua.
Francisco
Nieva
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